La biomímesis es una práctica que aprende e imita las estrategias utilizadas por las especies naturales. El objetivo de este enfoque es resolver los retos de diseño de forma sostenible y solidaria con toda la vida en la Tierra.
El origen del término biomimetismo
La palabra biomimetismo fue acuñada por Janine Benyus en 1997, cuando lanzó su libro "Biomimicry: Innovation Inspired by Nature". En el libro, Benyus menciona historias de científicos que traducían sus fascinantes observaciones de las estrategias funcionales halladas en la biología en tecnologías innovadoras. Antes de la publicación de su libro, este enfoque de la innovación se denominaba biónica o bioingeniería.
Un factor importante que diferencia la biomímesis de otros enfoques de diseño bioinspirados es el énfasis en aprender de la naturaleza para resolver retos funcionales. Mientras que el biomorfismo se refiere a diseños que se parecen visualmente a elementos de la naturaleza, los diseños biomiméticos se centran en la función.
Biomímesis en la arquitectura
La arquitectura o el diseño biomiméticos son un enfoque científico multidisciplinar del diseño sostenible que se centra en estudiar en profundidad y aplicar principios de construcción que se encuentran en entornos y especies naturales. Los primeros ejemplos de biomimetismo se encuentran en los bocetos de Leonardo da Vinci para máquinas voladoras y en la obra de Filippo Brunelleschi, que tras estudiar la resistencia de las cáscaras de huevo, diseñó una cúpula más delgada y ligera para su catedral de Florencia.
En el contexto actual, la biomímesis puede aplicarse para resolver los numerosos retos urgentes del cambio climático, la seguridad alimentaria, energética e hídrica, la escasez de recursos y muchos más. El potencial es infinito.
Biomímesis aplicada a los edificios
1. Forma y estructura
Los arquitectos suelen inspirarse en las geometrías naturales, como las ramificaciones de los árboles o las espirales de las conchas, para diseñar edificios e infraestructuras. Estas formas biomiméticas exhiben belleza estética y ofrecen ideas sobre integridad estructural, distribución de materiales y eficiencia energética.
2. Innovación material
La arquitectura biomimética inspira el desarrollo de materiales innovadores que emulan las propiedades de las sustancias naturales. Utilizando materiales biomiméticos, los diseñadores pueden crear edificios ligeros, duraderos y sostenibles.
3. Eficiencia energética
La naturaleza es excelente a la hora de optimizar la energía para su mejor uso posible. Esto puede inspirar a los arquitectos para diseñar edificios que aprovechen las fuentes de energía renovables, optimicen las estrategias pasivas de calefacción y refrigeración y minimicen el consumo de energía.
4. Sistemas adaptativos
La biomímesis fomenta el diseño de sistemas adaptativos que respondan de forma inteligente a los cambios en las condiciones ambientales. Por ejemplo, los arquitectos pueden estudiar el modo en que los organismos regulan la temperatura, la humedad y el flujo de aire para desarrollar edificios y sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado con capacidad de respuesta.
5. Integración ecológica
Utilizando los principios de la biomímesis, los arquitectos pueden crear edificios que funcionen como componentes integrales de sistemas ecológicos más amplios. Esto puede implicar la incorporación de tejados verdes, paredes vivas y corredores de biodiversidad urbana para mejorar la conectividad de los hábitats, así como el apoyo a la biodiversidad y el fomento de los servicios ecosistémicos en los entornos urbanos.